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Cabecera de la columna de opinión que salió publicada en Diario de Navarra.

María Castañeda, miembro de la Junta Directiva del Colegio de Mediadores de Seguros de Navarra, escribió una columna para Diario de Navarra que se publicó este 1 de noviembre sobre la posible eliminación de la ventaja fiscal de los planes de pensiones y que reproducimos a continuación:

El pasado día 15 de octubre Diario de Navarra publicó que el Gobierno foral está barajando la posibilidad de reducir o eliminar la ventaja fiscal de los planes de pensiones. Una medida que desde la Junta Directiva del Colegio de Mediadores de Seguros de Navarra ‒a la que yo pertenezco‒ rechazamos de pleno.

Esta polémica noticia ha hecho saltar las alarmas a los profesionales del sector asegurador, tanto a corredores como a agentes exclusivos, por la inconsistencia del argumento que dan algunos miembros del cuatripartito. Por eso, desde el organismo al que represento, me gustaría destacar algunos aspectos de vital conocimiento para los ahorradores navarros.

Los planes de pensiones son, hasta hoy, el único instrumento del que disponemos los navarros para desgravar en la declaración de la renta (el actual Gobierno de Navarra ya se encargó de dinamitar la deducción de las aportaciones a la cuenta vivienda). Eliminar esta ventaja fiscal de los planes de pensiones supone un empobrecimiento para los contribuyentes de nuestra comunidad y nos coloca en una clara desventaja respecto a otras regiones.

Mientras que en el resto de España existen políticas fiscales para favorecer el ahorro ‒nuestros vecinos de la Comunidad Autónoma Vasca, sin ir más lejos, son los que ofrecen una mayor ventaja fiscal‒ aquí se redujeron ya en 2015, en 2016 y ahora se está pensando, incluso, en eliminarlas.

Cuando se señala, desde algunos partidos políticos, que los planes de pensiones favorecen a las rentas altas, se está faltando a la verdad porque es justamente lo contrario. A quien más beneficia es a las rentas medias que mantienen alguna capacidad de ahorro. Prueba de ello es que la aportación media anual de los navarros es de 2.000 euros, tal y como señala la información aparecida en este diario. Las rentas altas no disponen de planes de pensiones como mecanismo de ahorro fiscal. Solo hace falta observar los límites de desgravación existentes que, por cierto, son los más bajos de España: 3.500 euros para los menores de 50 años y 6.000 euros para los mayores de 50. ¿De verdad creen que un multimillonario como Amancio Ortega dispone de un plan de pensiones para obtener un beneficio fiscal? Quien defiende esta postura demuestra que es un ignorante en la materia.

Otro de los argumentos que se ha utilizado desde ciertos sectores es que los planes de pensiones tienen una mala fiscalidad a la hora del rescate. Se habla de “lo comido por lo servido”. Sin embargo, esta afirmación también es falsa y, desde el Colegio, hacemos un llamamiento para que los ahorradores acudan a profesionales que les asesoren adecuadamente desde el momento de la contratación del producto, durante la vida del mismo y, sobre todo, a la hora del rescate.  En base a la situación del asegurado habrá que ver cuál de las opciones (capital, renta o mixta) es la que más se ajusta a sus necesidades.

Una de las soluciones pasa, en todo caso, por mejorar la fiscalidad en vez de suprimir la desgravación y dar el mensaje equivocado de que los planes de pensiones son un instrumento de "evasión fiscal".

Es muy importante señalar ‒para que todas y todos los navarros sean conscientes‒ de que eliminar la desgravación de las aportaciones realizadas a los planes de pensiones no afecta al Sistema Público de Pensiones. Eliminar la desgravación contribuye a que la Hacienda Foral de Navarra recaude más. Dejan de primar el ahorro a largo plazo y trasladan el problema al Estado, ya que la legislación a efectos de seguridad social y pensiones es competencia nacional, no foral.

El Sistema Público de Pensiones de la Seguridad Social se basa en el criterio de reparto. Las personas que cotizamos hoy lo hacemos para que los pensionistas actuales reciban su pensión de jubilación, pero no nos garantiza la nuestra. La pirámide poblacional se ha invertido. Hay una mayor esperanza de vida y se ha reducido drásticamente la natalidad, por lo que hay una cuantía económica menor a repartir entre un mayor número de personas. De ahí surge la necesidad de aplicar incentivos fiscales y no eliminarlos.

Se trata, por tanto, de fomentar el ahorro, no para hacerse millonarios, sino para afrontar el futuro con unas mejores garantías y complementar una pensión de jubilación cada vez más reducida. Adoptar medidas ajustadas, conforme a la realidad, es responsabilidad de quien nos gobierna. No se puede jugar con el ahorro de los navarros y eliminar de un plumazo la ayuda fiscal de los planes de pensiones.

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